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 El amor y el sexo entre hombres gay

 

El amor y el sexo fueron al campo un día,
y era mucho más el sexo, que el amor que él quería…

Algo así dice un refrán muy popular, no necesariamente con estas palabras, pero yo lo cambié a mi manera para tratar de explicar, o más bien tratar de entender yo mismo ¿qué está pasando con nuestra comunidad homosexual, el amor, y el sexo?
 
Cada vez que me encuentro con chicos entre las edades de 18 a…65 años, todos andan buscando lo mismo, un hombre maduro que me comprenda, que me ame como soy, que me quiera de verdad, que me sea fiel, que no me mienta, que esté bien bueno, que sea bien masculino, que me sea fiel, que tenga plata, que sea mi mejor amigo en todos lados, un amor como persona, que me sea fiel y un amante feroz en la cama, que me sea fiel, bla,bla,bla….parecemos como comunidad la contraparte masculina de las mujeres desesperadas que se desviven buscando amor y cariño, y quieren maridos perfectos muchas veces a toda costa y sin tener en cuenta la naturaleza del hombre como ser humano-macho-mamífero y su función en este planeta..hmmm..¿suena familiar?

Pues Señores, ya es hora de tomar el toro por los cuernos y dejarnos de tanta come mierdería. Digo, cada cual que haga con su vida y sus relaciones lo que quiera pero,yo se que por un lado nos desvivimos por conseguir este super amor, parece que tenemos un angelito vestido de blanco que nos habla a la oreja y nos dice que no podremos ser felices sino hasta que encontremos a nuestra media naranja, y mientras tanto, buscamos en los ojos de todo el que nos parece atractivo, a ver si ahí a dentro se encuentra nuestra eterna pareja y ese amor puro y divino que según la Iglesia, nuestros antepasados o sabe Dios quién nos lo metió en la cabeza, vendrá para completar nuestras vidas y hacernos felices para siempre.

Pero que sucede amigos, que en la otra oreja, tenemos otro angelito, este vestido de negro, o tal vez con ropa de camuflaje tipo militar, o en ropas de cuero negro que nos dice, “Deja de mirarlo a los ojos y chequea el paquete que tiene entre las piernas, además, mira esa boquita, que besotes tan ricos debe dar este macho, y esas nalguitas, wooof, cosa rica”. Y ahí precisamente es que vienen los problemas de la infidelidad masculina.

Contrario al común pensamiento entre el bien y el mal, o el ángel y el diablo, estos dos angelitos se llevan de mil maravillas…y hasta conspiran juntos para ver de que forma se llevan enredado a este tan atractivo espécimen del mismo sexo que tanto nos gusta. Sin embargo, cada angelito funciona con su propia agenda en mente, uno sólo quiere tener sexo y el otro enamorarse idílicamente.

Señores, somos machos querámoslo o no. Si tienes aún tus testículos donde los debes tener, espero no tener que explicarte donde se encuentran, tu cuerpo está produciendo constantemente esa sustancia mágica llamada TESTOSTERONA. Y por más que quieras, está mágica sustancia en algunos momentos va a dominar tus pensamientos sexuales, más veces de lo que piensas, aunque pienses que es puro amor lo que sientes por esa persona, muchas veces es un impulso sexual y química tan fuerte que lo confundes por amor. Luego pasan unos meses, se mudan juntos, y cuando se les acaba la química y ese impulso sexual, entonces se dan cuenta que no era el amor verdadero..

 

Este divino tesoro llamado testosterona, bueno, para mi lo es, es el responsable de nuestra masculinidad, de nuestros deseos sexuales, de nuestros músculos, de esos pectorales de película y de esos pelos en el pecho que son una tentación y de que se te quiera salir el pene del pantalón cuando vez el macho de tus sueños. Pero también es el responsable de nuestras constantes infidelidades ya sean mentales o físicas y de nuestra confusión a la hora de decir, ¡ayyyy que hice!

Mi pregunta es, sabiendo que tenemos un par de cojones entre las piernas, o testículos para los más finos, como podemos llegar a un compromiso y encontrar a nuestra media naranja sin falsas expectativas, sin falsas promesas y a la vez, ser ambos felices en una relación estable. ¿Ardua tarea no?. Si eres hombre, olvídate de cuan amanerado o femenino o poético o artístico seas, si naciste por definición macho y tienes tus testículos funcionando, lo mas probable es que tu angelito vestido de cuero negro te lleve por caminos muy diferentes a los que te lleve el vestido de blanco. Ambos caminan de la mano, pero los dos con diferentes agendas y caminos.

¿Y entonces, cómo conseguimos este balance siendo dos hombres enamorados el uno del otro? Pues en realidad, mucho va a depender de sus valores y crianza como individuos, pero sobre todo va a depender de cuan sincero seas contigo mismo y tu pareja contigo, cuan sexuales sean ambos y cuantas ganas en realidad tengan de entender las realidades de la vida y salir de la fantasía de que la luna es de queso y se come con dulce de leche.

No quiero que me mal interpreten, hay muchas parejas gay que son monógamas y muy felices, y eso está super bien. Pero para la mayoría, el resto de los mortales homosexuales, con niveles de testosterona un poquito más altos o mentes más abiertas a como funciona nuestra naturaleza de hombres, hay que ser sinceros, la vida no es cáscara de coco, es decir, no es tan fácil llevar una relación sin mirar para el lado, o simplemente mirar el menú y no ordenar aunque sea un aperitivo.

Siempre va a aparecer un seductor que no se puede detener ante tus encantos o los de tu pareja, y por lo regular, si trata de seducirte a ti, y estás solo, piensas que está bien, tu te dices, “Yo estoy en control”, aunque acabes con el chico en el primer baño disponible teniendo unos 15 minutos locos de pasión. Pero si le sucede a tu pareja, uyyyy, ya es otra historia. Y sin embargo son los dos machos, según tú, tu puedes controlarte y hacerlo pero sólo por placer, pero él no, tu pareja no debe hacer esto.

Obviamente, si estás en esos primeros meses o primer año de con tu pareja, posiblemente esto no suceda, pero una vez se nos agotan los escondites en el cuerpo de tu pareja y los olores se te hacen comunes, y las peleitas mañaneras por el jabón mal puesto o la habitación desarreglada te dejan un mal sabor todo el día, es muy posible que el angelito vestidito de cuero te hale por la oreja y te pida un poco de diversión.

Pero igual que tu angelito te la pide a ti, tu pareja tiene sus propios angelitos pidiéndole lo mismo. Uno que pide sexo y el otro amor platónico. Entonces, ¿está mal que ambos se dejen seducir de vez en cuando, o será mejor hacerlo a escondidas (Ojos que no ven corazón que no siente), o tal vez no hacerlo y reprimirse para siempre las ganas en nombre de…de…del amor? ¿Pero no es mentirle a tu pareja y mentirte a ti mismo? Para mi, lo importante es crear un balance y ser lo más sincero con tu pareja en todo momento sin crearse falsas espectativas sobre lo que es el amor y el sexo.

La verdad es que cada pareja debe tener sus propias respuestas, a algunos le funciona de una forma y a otros de otra. Lo importante amigos míos es no cegarse a nuestras realidades como hombres, y no abandonar, por ejemplo, a una pareja que te ama y que se lleva a la perfección contigo por que en alguna ocasión haya buscado el calor de otro cuerpo por mero deseo sexual, claro, siempre y cuando al fin del día venga a amarte a ti y a dormir contigo.

No hay una respuesta definitiva, pero no nos ceguemos a tratar de buscar un hombre bajo el ideal que nos inculcaron nuestras madres sobre lo que debe ser un marido o un hombre perfecto, fiel sobre todas las cosas. Ellas, nuestras benditas madres son mujeres, y por más que nos amen son genéticamente diferentes a nosotros los hombres, con diferentes necesidades y diferentes tipos de hormonas.

Entre dos hombres puede haber fidelidad de amor, de pareja, lealtad para toda la vida, inclusive fidelidad sexual en muchos casos, sin embargo por lo regular los niveles de testosterona, y nuestra naturaleza como hombres, nos hace a la mayoría de los hombres cazadores de sexo y lo peor, que nos encanta la variedad sexual, no por que seamos malos, sino por que genéticamente tenemos testosterona y nuestro cerebro nos lo pide en muchas ocaciones.

No importa lo que yo escriba aquí, lo importante es que hables claro siempre con tu pareja, veas cuan claro está en estos asuntos, el amor, el sexo, si no puedes ser abierto y sincero con tu pareja, ¿con quién más? Si es que de verdad quieres un verdadero amor y un compañero para toda la vida averigua sobre sus necesidades sexuales reales y sus expectativas para el futuro, sobre qué es ser fiel para el, hasta donde se darán libertades o si no se las permitirán. Las relaciones con el tiempo cambian, y más dentro de una relación gay donde no hay hijos que amarren una pareja, si quieres a tu pareja para toda la vida, no te ciegues ni te cierres, abre tu mente y entiéndete a ti y a él, como machos naturales, como hombres, como pareja, como gays, y se sincero contigo mismo, nunca exijas nada que tú mismo no puedas dar, y asegúrate que ambos están en una misma cabeza y los dos tienen reglas y control de ambos angelitos, al menos discútanlo periódicamente para saber que todo está en donde debe estar. Y una vez estén bien claros, la felicidad y el amor eterno vendrá como la propia naturaleza. }

Andrés Fortuño

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